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Artibal colabora investigando con Fagor (Diario Vasco)


69,5 Millones de euros dedicados el año pasado por Fagor a la innovación, lo que la sitúa entre las 10 primeras empresas estatales.

 

La inauguración oficial esta semana del centro internacional de innovación Fagor Hometek ha permitido vislumbrar cómo serán las cocinas de nuestros hogares en un futuro no muy lejano. Tecnología y hogar son dos conceptos que se dan la mano en este centro de investigación sólo el año pasado registró 56 patentes -Fagor acumula ya un millar-, y que más pronto que tarde, se materializarán en nuevos electrodomésticos y aparatos del hogar concebidos para mejorar nuestra calidad de vida y confort.
Alrededor de 360 investigadores repartidos por las plantas que Fagor posee en Europa dedican su trabajo, conocimientos y talento a reinventar un negocio tan maduro como el del electrodoméstico. Para ello echan mano de la innovación y de la creatividad a la hora de idear productos y soluciones como el de la lavadora que ni vibra, ni hace ruido y economiza agua y detergente, o el de la inducción total sin espacios delimitados de cocción, o el frigorífico 'a la carta' para cada cocina y equipado con temperaturas y atmósferas variables para cada producto.
Los 69,5 millones que Fagor invirtió el año pasado en innovación sitúan a la cooperativa mondragonesa entre las diez empresas de España que más dinero dedican a este apartado. Con ese respaldo económico, y con la colaboración de universidades y administraciones públicas, Fagor Hometek se halla actualmente inmersa en varios proyectos de innovación que han obtenido el aval y respaldo de distintos programas europeos, nacionales y autonómicos de apoyo a la I+D+i.
Mari Paz Llamazares, directora de innovación del Cooling Business Group (división de frío), se halla al frente del proyecto Kers (Kitchen Ergonomic Integrated Solutions) que Fagor desarrolla en colaboración con la Universidad Politécnica de Cataluña.
Frigorífico 'a la carta'
En este nuevo concepto de frigorífico, cada usuario puede diseñar su propio refrigerador, adaptándolo a su cocina, a sus necesidades personales y a los productos que suele consumir. Ademas, Kers se acomoda a cualquier fabricante de mueble de cocina.
Este proyecto, decía Llamazares, «nos debe permitir convertirnos no sólo en el referente de la integración, sino también de las soluciones de refrigeración y conservación de alimentos en las cocinas».
Es así que Fagor ha desarrollado un frigorífico -modelo Trío- que además de tener un refrigerador y un congelador, dispone de un compartimento intermedio cuya temperatura es regulable para, por ejemplo, mantener a 0º productos altamente perecederos como carnes y pescados, o a -14º para servir los helados en su punto justo, o los 12º requeridos para servir la fruta, los delicatessen como foies y salmones y embutidos o el vino en la temperatura justa.
Pero «no sólo podemos fijarnos en la temperatura si queremos dar calidad globalmente a los alimentos» apuntaba Llamazares. Un factor muy importante en el caso de verduras y vegetales en general «es la humedad: estos productos siguen 'respirando' y el ambiente que les rodea condiciona en gran medida la calidad final al comerlos, la cantidad de vitaminas y nutrientes que nos aportan, y también las cualidades sensoriales, aspecto, textura, aroma, sabor.». Por ello Fagor ha desarrollado el sistema SPA, que «regula la cantidad de humedad en el portaverduras, a través de un material de absorbe y emite humedad».
Además de humedad «nos hemos preocupado de investigar sobre el efecto de diferentes atmósferas en la conservación y protección de los alimentos», añadía Mari Paz. Y han instalado un sistema que permite generar y conservar al vacío una gran cantidad de productos como carnes, pescados, bollería, quesos, donde la ausencia de oxigeno, al extraer el aire, es un complemento clave e ideal en el mantenimiento de las propiedades del alimento. Evitando reacciones de oxidación que además de provocar la aparición de microorganismos, son responsables de cambios de sabor y pérdida de propiedades en los alimentos, sobre todo en los más grasos.
También en el caso de frutas y verduras han desarrollado sistemas para adaptar las atmósferas que, además de destruir olores y bacterias en suspensión, elimina el etileno, gas que se genera en la maduración de algunas frutas y que provoca que otras frutas que son muy sensibles se deterioren anticipadamente.
El último factor importante en la conservación y mantenimiento de las condiciones de los alimentos es precisamente las superficies de contacto. «Llevamos tiempo aplicando soluciones de tratamientos antibacterianos a las paredes internas de los frigoríficos», anunciaba Llamazares. Y ahora «estamos investigando junto a una empresa de recubrimientos Artibal, el efecto de ciertos recubrimientos basados en esencias de productos naturales, extractos de canela y orégano por ejemplo, en el mantenimiento de superficies y ambientes protegidos de microorganismos, por su acción bactericida natural».
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